viernes, 20 de enero de 2012

Nuevo comienzo

Siempre solía sentir  que ,al finalizar  un cierto lapso de tiempo para comenzar otro nuevo, no crecía, el mundo era  que lo hacia... tan rápidamente como una corriente de agua que arrasa todo a su paso, desembocando en una gran cascada, cubriéndome todo  y dejándome cada vez mas desorientado  e insatisfecho al saber  que no había aprovechado este  tiempo como debe ser, o que no tuve la oportunidad de hacer o concluir  cosas,  aunque también las habré tenido, y no supe arriesgarme para obtener  esas dichas oportunidades en el momento, expuestas frente a mi, quietas, a la espera de  ser utilizadas, pero por tales motivos fueron arrastradas por el tiempo, como una ráfaga de viento que lleva consigo las hojas secas de los árboles. No buscaba culpables, lo sabía… era yo, y también por ingenuidad propia se las daba a los demás. No era consciente de mis acciones. No pensaba  que ese año seria distinto, al principio no había planteado lo que haría, solo deje que los días corrieran, y que las cosa ocurrieran por si mismas. Total si algo pasaba, bien por mi y sino también, me daba igual. Todo a mí alrededor era neutro, del mismo color. Hasta que en un cierto modo comencé a afianzar mas mis pensamientos. Me dediqué a darle un tiempo a los mismos,  a percibir y escuchar en mi interior, porque algo me decía, y como si fuera poco, me gritaba, y el eco se hizo más fuerte, intenso. No sabía que era ese “algo”, no lograba darle un significado preciso pero si estaba seguro de que tenía mucho valor para mí, no lo podía dejar, me cansé de dejar todo para después. Tenia que hacerlo en el momento. Ponerme en acción ya. Entonces fui armando pieza por pieza todo, un rompecabezas que se asemejaba y hacia referencia a mi vida. Todo se fue aclarando. Ver, era mas fácil, es como si me hubiera sacado vendas que estorbaban y me impedían ver el camino, ese gran trayecto que me esperaba. Había llegado a la conclusión de algo. Tenía un visible y concreto rumbo por delante. Cargados de sueños, y objetivos. Tenía bastante por hacer.
Sentía con mucha exactitud  la necesidad de expresarme, abrir mi mente, sentir, ver y oler la esencia de la imaginación. Hacia lo correcto. Lo consideraba correcto para mí. Me había dado cuenta de que el mundo era muy grande, diverso, al igual que las personas. Tenía esa interminable curiosidad de conocer  ese tipo de diversidad. Sobresaliendo de lo común. Ya nada me iba a hacer cambiar de idea. Esas ideas se fijaron, se penetraron en mi mente, mi cuerpo, y mi sangre. Eran parte de mí, no era nada pasajero. Sabía desde un principio que tenía que sacar provecho y llevar a la realidad todas esas ideas, que se acumulaban de una forma desordenada en abundancia.
Cada día era un nuevo amanecer, lo cual implicaba nuevas formas de experimentar sensaciones, donde el más mínimo detalle de todo lo que me rodeaba era considerado como importante. Empecé a buscarle un sentido común a todo lo que me sucedía.
Me dispuse a buscar entre todos los libros, un cuaderno que con el  tiempo  quedo abandonado en un rincón, lo abrí, y  mirándolo fijamente recordé  escritos  del  pasado. Ya por  ese entonces escribía, pero con el tiempo fui dejándolo de lado, sin saber los motivos, simplemente  lo hice. Pasaron los días, semanas, meses, incluso años. Pero en el dos mil once me planté, y volví  hacerlo, porque de alguna u otra forma ese cuaderno formo parte de mi vida y  lo va a seguir siendo. Ha si sido testigo de mis pensamientos que se plasmaron a puño y letra en el papel. Mantuve desde muy pequeño ese deseo de escribir, palabras por palabras, sin importar en que tiempo y espacio, o un dicho tema en particular. Solo escribía. Y lo hago hasta el día de hoy, porque me hace sentir bien. Me hace muy feliz. Luego quise transmitir todo lo que escribía a los demás, para dar a conocer lo mío, porque desde un punto quería escuchar  opiniones, y saber  lo que pensaban acerca de esto, y de un cierto modo, tuve buenas criticas de distintas clases de personas, es decir  distintas miradas. Y me sentí muy agradecido.  Entonces considere que debía hacerlo  constante mente, no solo para estar al tanto de lo que me decían u opinaban, sino que es algo que pasa a ser  imprescindible.
Tiempos de cambios, claro eso era lo que pasaba. Tiempos en donde uno mismo tiene que renacer para poder trascender. Seguía con mi búsqueda, pero esta vez quería llegar un poco mas lejos, o al menos avanzar unos pasos mas, sentí que debía conocer personas que pensaran como yo, y que tengan ciertas aspiraciones. No era el único. No me imaginaba que habría tantos, estaba totalmente rodeado. Y esto me encanta porque se, que sienten lo mismo, o quizás otras cosas mas. Me intriga mucho poder conocer y aprender un poco más hasta el día de hoy. Porque aprender, es lo primero para mí. Y puedo considerar que en dos mil once encontré un lugar donde encajo perfectamente, y siento que estoy donde debería estar. Ha sido lo más inesperado del  año,  sin duda se me cruzo por mi cabeza que algún día lo iba a hacer. Iba a actuar. Hacer teatro desde mi punto de vista, hizo que me desconectara totalmente de mi vida cotidiana. Sentía un aire de libertad arriba del escenario, donde cada minuto segundo y horas que pasaba en el mismo, incorporaba nuevas formas de ver la vida, y de vivirla. Alimentaba a mi mente de frescas ideas, y además interactuaba 
Como en todo ser humano en esta tierra, tuve decaídas, algunas mas grandes que otras, pero siempre hubieron manos a las expectativas, para levantarme. Me sentí  acompañado. Descubrí que tener personas a tu lado es importante, porque para mí, recorrer el camino solo no es recomendable, siempre es bueno estar acompañado. Bien acompañado. Teniendo  en claro quienes realmente son, porque si hay algo que también aprendí, es que no todas son de fiar, es por eso que hay que conocer bien antes de entregar la confianza. Desde ya agradezco a todos los seres que compartieron un lindo año junto a mi, familiares y amigos. Realmente son muy especiales, porque a pesar de todo siempre están, y estarán.
Descubrir. Es lo que trate de hacer, me lleve grandes sorpresas, malas y buenas. Pero la gran mayoría buenas, por suerte. Y es lo que voy a seguir haciendo, descubrir nuevos espacios.  Mantengo la esperanza que existen, y aunque tome tiempo, voy a esperar, porque sé que en este dos mil doce tengo mucho que hacer, es un nuevo comienzo donde progresar y aprender es lo primero que mantengo arriba, intacto.
Sin embargo al terminarse un año más de vida, puedo considerar que ese año  se destaco, estuvo unos escalones mas arriba. En pocas palabras fue un año distinto a los demás. Quizá sea el principio de algo nuevo, donde cada amanecer, atardecer y anochecer, serán distintos. Es por eso que quise dedicarle una simple nota, sintetizando  los hechos más primordiales del dos mil once.  Pienso que desde ahora en adelante nada va a ser igual. Todo va a tener diferentes    perspectivas.                                               
                                                                                                                          A.R

lunes, 31 de octubre de 2011


Caminar,  tan solo hacerlo. Me gusta la idea y más aun si lo hago sin apuros. Es una buena forma de despabilar tu cabeza y dejar que los pensamientos floten por el aire. Sin tensiones. Ni sobrecargas. Y a causa de esto, puedo tomarme el tiempo para ver el mundo en el que estoy. El espacio en el que piso, que respiro y vivo. Todo lo que me rodea. Claramente puedo notar que no estoy solo, las calles se inundan de personas. Personas desconocidas. De diferentes edades, estaturas, rasgos, modo de vestirse. Ellos también caminan. Pienso que lo hacen por algún motivo, circunstancias. O tal vez para poder descargar y liberarse de los compromisos que nos somete la vida. Que aunque no queramos lo tenemos que hacer. Y quien sabe por cuales otros motivos caminaran. A veces me pongo a pensar acerca de todo esto mientras doy paso por paso por la calle. Trato de ingresar en las mentes de los demás. Suena algo loco. Pero tengo mucha curiosidad. La intriga me sofoca. Trato de ver la vida como ellos la ven. Me gustaría saber de que forma lo hacen, si coincidirán conmigo en algunos aspectos, o tendrán otras cosas en mente, que quizás me sorprendan. Todos llevan una historia por detrás, abandonadas por culpa del tiempo. Historias buenas o malas. Brillantes u opacas. Miradas tras miradas. Lo dicen todo, realmente hablan por si mismas, sin ayuda de palabras. Basta  unos  segundos para poder describir lo que siente el otro o al menos suponerlo. Algunos poseen esa facilidad de poder interceder y comprender a los demás a través de una simple mirada. Yo podría decir que soy unos de esos. Cuando finalizo mi recorrido. Debo seguir con mi vida. Aunque no me faltan ganas  para volver a empezar, una vez  mas.
                                           A.R                                                                                        

jueves, 29 de septiembre de 2011

Nada es para siempre


Nuestras vidas pueden marcarse tan profundamente de distintas formas, ya sea por momentos, experiencias, aventuras, angustias, charlas, pérdidas, locuras y una serie de piezas que pueden resultar totalmente imborrables. Todo tiene un principio y un fin. Nada dura para siempre, fue lo primero que aprendí, cuando tomé conocimiento y lo puse en marcha. Es difícil aceptarlo al comienzo pero después te das cuenta que  así son las cosas. Ya estamos marcados, estamos destinados. Nosotros mismos tenemos un final que tarde un temprano llega. Es vida. Somos seres humanos. Es por eso que si tengo la necesidad de realizar y cumplir metas y sueños que se me planten en frente mío. Lo voy a hacer. De alguna u otra forma, pero se van a cumplir. Quizás algunas cosas no me salgan como las suponía, pero al menos voy a sentir  la satisfacción del intento. Todavía no tengo ni la menor idea de lo que llegue a pasar. Tengo que esperar. Aprendí a esperar, claro que si, el tiempo me llevo a comprender  que la vida se basa en este mismo. Y si por otra parte todo resulta positivo, tal cual lo esperaba. Bien por mí, un sueño cumplido. Voy a ir por otro, porque se que quedan muchos por cumplir y mas aún por… descubrir.
                                                                                                                                                                                            A.R