domingo, 20 de enero de 2013


La oscuridad te ahoga y te somete  al umbral de los pensamientos. Acompañan el sonido del agua que fluye por las cañerías, las agujas del reloj que giran marcando los últimos segundos de tu agonía. La respiración del quien está al otro lado de la habitación, los ladridos del perro. Algunas voces y risas de personas que viven aparentando felicidad. La transpiración recorre tu frente e incómoda tu cuerpo, el olor a nada de las sabanas y almohadas. La luz de la luna se hace notar a través de las ventanas abiertas de par en par junto con las cortinas enrolladas en una esquina. 
¿A que se le teme? Miedo a ser esclavo de tus propias voces creadas con tal fin de martirizar cada espacio de tu mente, demoliendo las paredes de tu cráneo hasta quedar en polvo. No sentís dolor físico pero si dolor interior. Emocional. Ese es el peor de todos, no hay un remedio existente que te lo quite en cuestión de minutos. No hay una cura rápida. Hay desesperación, tus párpados no cierran, pero para que hacerlo si después de esto hay mas oscuridad.                                                                                                                                                                    A.R

viernes, 30 de noviembre de 2012

No tener el control de tus propios impulsos. La adrenalina fluye por la sangre, y el corazón late con más fuerza. Te ves capaz de atravesar el mundo en cuestión de minutos, y sentirte dueño de todo lo que te rodea, sabiendo que nada ni nadie podrá quitarte ese sentimiento eufórico. Pero todo lo que empieza también acaba. Y de repente estas nuevamente tocando el suelo pedregoso que te lastima y te produce incomodidad. Estas desconcertado. Viviste los desniveles de la vida en carne propia. Y te preguntas porque estás pasando por esta situación, pero al poco tiempo surge la respuesta de forma espontánea y obvia, el fracaso. Este te llevará hasta la parte más oscura de la fosa. Sintiéndote solo, acorralado y asfixiado. Pero entre tanto pensar. Abrís los ojos, tomas valor, sonreís y respiras en la penumbra, porque sabes que gracias a ese sentimiento de frustración, podes cambiar y ser alguien mejor. Vas a volver a armar cada secuencia de tu corta vida, pero esta vez dejarás de lado las piezas irregulares porque sabes que si las ocupas de nuevo todo será como el principio. Todo pasa por la experiencia. Todo se aprende.
A.R


domingo, 30 de septiembre de 2012

Él


Puede notar el vacío de su mirada, frente al espejo, frente a la nada.
Puede sentir el calor de su respiración, el temblor de sus manos, el latido de su corazón. Se pregunta si este seguirá en movimiento, pero de qué sirve si por ahí ya no pasan los sentimientos. Todos se esfumaron, y ahora son parte de un cuento de fantasía. Donde creer o no creer, solo depende de él.

Alguna vez se preguntó si ésta sería su realidad, su única verdad.
Hoy solo es uno más de todos aquellos que viven en soledad. El destino no les da tregua. Quien se acobarda se queda, y quien lo enfrenta, crece, madura y persevera, con heridas y cicatrices que demuestran la fuerte lucha contra el tiempo.
No le importa su pasado, ni su futuro, solo trata de arreglar y balancear su presente, porque a partir de éste, tendrá un mañana, una sonrisa, una nueva mirada. Y un reflejo frente a  ese espejo.
A.R